Llevo bastante tiempo en este departamento y nunca vi tanto desconcierto y nausea ante un crimen; en homicidios estamos los "duros", los chicos malos que puden aguantar la muerte y el lado tenebroso de la sociedad. Sin huellas, sin testigos, sin arma, ... ; nada por donde empezar para acabar con el asesino.
- Antes yo hubiese tomado la iniciativa desde el primer momento, hubiese coordinado a mi equipo, miles de teorías habrían venido a mi cabeza, nada mas entrar hubiera visto pistas que nadie más hubiese visto... Pero desde aquello no soy el mismo, no desde que perdí a mi mujer y mi hijo. "Este trabajo te consigue enemigos" me dijeron el primer día que ingresé en homicidios. Ese crimen me minó por completo, pero mas aun no haberlo resuelto. Cada crimen que investigo aviva una llama en mi interior pensando que este puede ser el que me lleve a resolver el crimen de mi familia...
- Estuve un par de años de baja por depresión. La sensación del querer y no poder. El querer encerrar a ese cabrón de Suarez y ver en mi memoria su cara, cuando salió de la cárcel de Gómez Palacio en el estado de Durango (México) a los pocos días de matar a mi familia por faltas de pruebas. Todavía se me llenan los ojos de lágrimas. Ser inspector del departamento de narcotráfico de todo México siempre ha conllevado un gran peligro, pero nunca pensé que me quedaría solo en esta vida.
- Tras varias semanas de investigación aquel asunto de Madrid me empezaba a volver loco. Apunto de archivar el caso, volví a la escena del crimen a ver si encontraba algo que a esos inutiles se les ubiese escapado. Le dije a Lozano que me acompañara, por si las moscas. Según estabamos llegando, antes de detener el coche escuchamos una fuerte explosión y una avalancha de gritos. Un frenazo, cojo mi pistola, compruebo la munición y salgo del coche echando ostias. El piso del caso 43 se ahogaba en llamas; la explosión provenía de ahí.
- Cuando llegamos no había nada que pudiese salvarse, la explosión había destruido gran parte del piso, y nos había dejado sin alguna posible prueba que hubiese quedado escondida o pasada por alto. Con lo que no contaba el criminal, es con que la explosión revelaría una parte falsa del suelo, en la que se encontró material de grabación, tanto de video como de audio, - ¿Qué diablos habrá en las cintas? - Me preguntaba, y lo que era más extraño si cabe, - ¿Qué hace esto aquí? – Tenemos que haber pasado algo por alto, un simple electricista no podría tener este equipo, mucho menos la mujer, ama de casa, ni los hijos, una chica de 19 años que acaba de empezar a estudiar magisterio y su hermano de 16 años, que estudiaba 4º de E.S.O.
- Después de dejar al equipo forense en la vivienda me fui corriendo a la comisaria para intentar ver lo que había en las cinetas, eran cintas muy antiguas y no sabía si en la comisaria tendriamos el material necesario para verlas y escucharlas, pero entonces se me encendió la bombilla y me di cuenta de que en casa de mi padre, gracias a dios todavía no la había vendido, había equipo suficiente para desvelar el secreto que contenian las cintas, me fui corriendo a por el coche...
- y me fui corriendo a ver a mi padre el cuál vivía en u pueblo a 40 km. Al llegar, a la casa mi padre todavía no había llegado, subí corriendo al trastero y allí estaba el radiocasete, introduje la cinta y le di al play, al principio no se escuchaba nada, pero poco después se empezaron a oír voces de personas, gritos....
- , en los que no se entendía qué decían, pero al escucharlo repetidas veces, despacio y más detalladamente, me di cuenta de que eras voces femeninas, y no parecían de edad avanzada. Sin embargo,
- Al llegar a casa de mi padre, la puerta estaba entreabierta, saqué mi pistola y entré despacio sin hacer ruido. El pasillo estaba desordenado, nada fuera de lo normal en casa de mi padre. Un ruido en la cocina me sobresaltó y me dirigí corriendo a ella, la ventana estaba rota, al mirar por el agujero vi a un hombre correr calle abajo, traté de recordar sus ropas y estatura y al girar, vi en la pared un mensaje: "NO LO HAGAS TUYO"
- de repente me desperte y ví que todo había sido un sueño o mejor dicho... una pesadilla...
Antes yo hubiese tomado la iniciativa desde el primer momento, hubiese coordinado a mi equipo, miles de teorías habrían venido a mi cabeza, nada mas entrar hubiera visto pistas que nadie más hubiese visto... Pero desde aquello no soy el mismo, no desde que perdí a mi mujer y mi hijo. "Este trabajo te consigue enemigos" me dijeron el primer día que ingresé en homicidios. Ese crimen me minó por completo, pero mas aun no haberlo resuelto. Cada crimen que investigo aviva una llama en mi interior pensando que este puede ser el que me lleve a resolver el crimen de mi familia...
ResponderEliminarEstuve un par de años de baja por depresión. La sensación del querer y no poder. El querer encerrar a ese cabrón de Suarez y ver en mi memoria su cara, cuando salió de la cárcel de Gómez Palacio en el estado de Durango (México) a los pocos días de matar a mi familia por faltas de pruebas. Todavía se me llenan los ojos de lágrimas.
ResponderEliminarSer inspector del departamento de narcotráfico de todo México siempre ha conllevado un gran peligro, pero nunca pensé que me quedaría solo en esta vida.
Tras varias semanas de investigación aquel asunto de Madrid me empezaba a volver loco. Apunto de archivar el caso, volví a la escena del crimen a ver si encontraba algo que a esos inutiles se les ubiese escapado. Le dije a Lozano que me acompañara, por si las moscas.
ResponderEliminarSegún estabamos llegando, antes de detener el coche escuchamos una fuerte explosión y una avalancha de gritos. Un frenazo, cojo mi pistola, compruebo la munición y salgo del coche echando ostias. El piso del caso 43 se ahogaba en llamas; la explosión provenía de ahí.
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ResponderEliminarCuando llegamos no había nada que pudiese salvarse, la explosión había destruido gran parte del piso, y nos había dejado sin alguna posible prueba que hubiese quedado escondida o pasada por alto. Con lo que no contaba el criminal, es con que la explosión revelaría una parte falsa del suelo, en la que se encontró material de grabación, tanto de video como de audio, - ¿Qué diablos habrá en las cintas? - Me preguntaba, y lo que era más extraño si cabe, - ¿Qué hace esto aquí? – Tenemos que haber pasado algo por alto, un simple electricista no podría tener este equipo, mucho menos la mujer, ama de casa, ni los hijos, una chica de 19 años que acaba de empezar a estudiar magisterio y su hermano de 16 años, que estudiaba 4º de E.S.O.
ResponderEliminarDespués de dejar al equipo forense en la vivienda me fui corriendo a la comisaria para intentar ver lo que había en las cinetas, eran cintas muy antiguas y no sabía si en la comisaria tendriamos el material necesario para verlas y escucharlas, pero entonces se me encendió la bombilla y me di cuenta de que en casa de mi padre, gracias a dios todavía no la había vendido, había equipo suficiente para desvelar el secreto que contenian las cintas, me fui corriendo a por el coche...
ResponderEliminary me fui corriendo a ver a mi padre el cuál vivía en u pueblo a 40 km. Al llegar, a la casa mi padre todavía no había llegado, subí corriendo al trastero y allí estaba el radiocasete, introduje la cinta y le di al play, al principio no se escuchaba nada, pero poco después se empezaron a oír voces de personas, gritos....
ResponderEliminar, en los que no se entendía qué decían, pero al escucharlo repetidas veces, despacio y más detalladamente, me di cuenta de que eras voces femeninas, y no parecían de edad avanzada. Sin embargo,
ResponderEliminarAl llegar a casa de mi padre, la puerta estaba entreabierta, saqué mi pistola y entré despacio sin hacer ruido. El pasillo estaba desordenado, nada fuera de lo normal en casa de mi padre. Un ruido en la cocina me sobresaltó y me dirigí corriendo a ella, la ventana estaba rota, al mirar por el agujero vi a un hombre correr calle abajo, traté de recordar sus ropas y estatura y al girar, vi en la pared un mensaje: "NO LO HAGAS TUYO"
ResponderEliminarde repente me desperte y ví que todo había sido un sueño o mejor dicho... una pesadilla...
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