viernes, 14 de enero de 2011

Recuerdos: Capitulo 4: Lo que no hice


Yo nunca volví a Polonia, nunca volví al pueblo. De noche sueño con que vuelvo al pueblo, que estaba muy feliz por volver, que gritaba de alegría por ello, llego al pueblo y encuentro todo decrepito, deshabitado y siento congoja, miedo, terror, pánico … , y entonces me despierto. Tengo miedo de volver y ver que todo ha cambiado, no obstante, quiero volver.
También quería ir al entierro de mi padre, pero no quería ver su frio cadáver, la parodia de lo que fue en vida, pero era mi deber como hijo asistir, pero un atasco me impidió despedirle, darle un último abrazo y consolar a mi madre; fue una gran frustración no poder rendirle tributo por habernos cuidado, fue una desolación.
Siempre quise ir a Paris para desconectar del ambiente industrial, pero es caro hacer turismo cuando eres joven y una tortura cuando eres viejo como yo, conseguí salir de la pobreza pero nunca he disfrutado como un rico.  

Recuerdos: capitulo 3: de lo que me arrepiento


Cuando mi padre murió, yo sentí la necesidad de matar a Fritz; ese hipopótamo de asesino. Un día por la noche, espere a Fritz a la salida de la fábrica, me encontraba con un cuchillo de carnicero y le dije: “te voy a cortar tu colita, cerdo”, acto seguido le apuñale su grasiento torso para observar manar la sangre caliente, sentí un gran alivio por la venganza, ¡Pero me había manchado la camisa!, ¡y era nueva!.  Siempre me he arrepentido de manchar aquella preciosa camisa y tengo pesadillas a menudo con ello.
En la huelga antes mencionada el dueño de la empresa me dio la oportunidad de volver a trabajar a cambio de delatar a los cabecillas de esta, yo acepte su propuesta; necesitaba ese dinero la familia, un mes después sentí sudores fríos, pinchazos en el estomago, remordimientos,… .  No debí vender mi alma a cambio de aquel trabajo, no debí dejar que fuesen tiroteados por los pistoleros del dueño y debería haberles ayudado.
Me disputaba el ascenso un compañero que era muy trabajador y simpático, no tenia oportunidades frente a él, me ponía muy nervioso la idea de no poder conseguir ese sueldo con el que me pagaría la carrera de economía. Me decidí a desacreditarle para que no obtuviera el puesto, corrí la voz de que era homosexual y que se dedicaba a echar miraditas a los traseros de sus compañeros. Yo ascendí de puesto, pero él, el ahora es un mendigo que pide limosna a sus antiguos compañeros; debí machacarle más.

miércoles, 5 de enero de 2011

Recuerdos: Capitulo 2: malos recuerdos


EL peor recuerdo de mi vida fue cuando nos marchamos del pueblo, cogimos lo que pudimos y nos marchamos para no volver jamás, nuestro padre nos dijo que no mirásemos al pueblo mientras nos marchábamos en  la furgoneta, nos dijo que mirásemos al futuro de los trabajos en la industria alemana, yo no le hice caso y aun miro al pueblo del que partí y con el que sueño a menudo.
Otro recuerdo bastante malo fue la muerte de mi padre, trabajaba hasta tarde en la fábrica de salchichas cuando un supervisor obeso llamado Fritz cayó desde una pasarela superior a donde estaba mi padre, el tal Fritz destrozo con su teutónico peso el cuello de padre; yo también trabaja en la fábrica y lo vi todo; el grito de Fritz, los ojos sin vida y el ruido del cuello siendo roto.
Finalmente esta cuando hicimos huelga por los anuncios de despidos en la empresa para hacer recortes, nos quedamos delante de la fábrica con las pancartas gritando a los esquiroles que no se preocupaban de esto. Entonces vinieron los antidisturbios que primero echaron el gas lacrimógeno para luego cargar contra la multitud, ahí murió mi poca confianza en la policía y mi tímpano del oído izquierdo.

Recuerdos Capitulo 1: mis mejores recuerdos

Estaba sentado en mi estudio cuando me vinieron a la cabeza recuerdos de lo que ha sido mi vida hasta el momento: buenos recuerdos, malas experiencias, acciones de las que me arrepiento y  cosas que debí hacer.
Mis mejores recuerdos corresponden a cuando era un niño; antes de emigrar a Alemania y dejar mi Polonia natal para tener un mejor futuro en el corazón de Europa.
El primero de ellos fue cuando estaba con mi hermano en el campo, en medio del cálido verano, decidimos hacer caminos en medio de los campos de centeno, gastando una broma al dueño del campo que nos valió una buena reprimenda de nuestros padres, pero la alegría experimentada por correr en medio del campo era indescriptible, insuperable como ver ondear todas las cañas del cereal a la vez.
El segundo sucedió cuando hicimos una excursión la familia para visitar Cracovia, que dispone de casas con fachadas que envilecen aun más la fealdad de la casa de nuestro pequeño pueblo. Yo y mi hermano vimos un edificio fastuoso, inmenso y  misterioso; la catedral, nos abalanzamos hacia el majestuoso  ídolo que era para nuestras tiernas mentes, dentro nos sentimos intimidados por el eco de nuestros pensamientos para salir enmudecidos por el poder de la roca, el vidrio y la madera.
El tercero fue cuando experimente la sensación de la victoria, como Napoleón o Cesar, cuando aplaste a mis contrincantes en una carrera en el patio del colegio, es una sensación de omnipotencia en la que sientes que puedes ser Dios, para luego bajar a la realidad como con cualquier droga. Solo destaque en el colegio aquella ocasion, pero compenso mis ansias de sobresalir del resto por el momento ... .