Esta emplazado en el norte, en el ártico, rodeado de leyenda, fue buscado por vikingos antaño, hace mucho tiempo. Sus verdes prados evocan la abundancia de la edad dorada, perdida por las brumas producidas por Jormund, la serpiente que rodea sus rocosas playas donde marineros, héroes y saqueadores perdieron la vida buscándola o evitándola.
Sus bosques son oscuros, luminosos o bucólicos dependiendo del humor de los espíritus de sus árboles, que son manzanos llenos de serpientes y jugosos frutos prohibidos que tientan a los ignorantes que tengan la temeridad de pasar al lado.
Sus montañas desafían al cielo rasgando las nubes, destripando al padre cielo haciendo que caiga su sangre que cubre las laderas; la nieve, cada montaña es un gigante dormido en espera de que llegue el juicio de los dioses que mientras solo puede esperar para de vez en cuando roncar con temibles tormentas.
Sus valles son morados por siervos de los dioses que se deleitan bebiendo la miel y la cerveza, los valles disponen de una miríada de flores que hacen las delicias de quienes lleguen hasta ahí y no hay dolor en esta parte de la isla.
En su centro, la isla tiene un castro donde los dioses tienen sus disquisiciones, juicios y se comenta que sus planes hacia nosotros los hombres. El castro esta formado por una muralla de troncos de árboles de oro y plata, la muralla rodea el edificio principal, es un cubo donde se pueden ver inscritas las hazañas de los dioses y los héroes, las que han sido y serán, por ello todo hombre que se acerque al castro para pedir audiencia a los dioses debe quitarse los ojos para no desvelar los hechos venideros.
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